

En Chihuahua se ha detectado contaminación de maíz con transgénicos.
El gobierno reconoció que en Chihuahua existen campos de maíz sembrados con transgénicos después de que desde noviembre de 2007 organizaciones campesinas y ambientalistas alertaron a las autoridades y exigieron prevenir la contaminación.
La información proporcionada revela que se está infringiendo el Código Penal Federal y la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados.
Esta es la misma estrategia que las corporaciones como Monsanto han aplicado en Brasil, que consistente en contaminar los cultivos con transgénicos para lograr que se autoricen sus variedades y comenzar a cobrar regalías a aquellos agricultores que se les contaminen sus campos, a pesar de que no tengan conocimiento de ello.
No permitiremos que por la vía de los hechos se avance en la introducción de maíz transgénico proveniente del extranjero y propiedad de empresas trasnacionales. Debemos preservar a México centro de origen y diversidad genética del maíz.
Las consecuencias para los pequeños productores de maíz mexicanos (90% del total) serían irreversibles, una vez contaminados los campos, las empresas obligarían a los productores a pagarles por el uso de sus semillas, las demandas de estas empresas por el supuesto uso de “sus” semillas se multiplicarían a lo largo y ancho del país. ¡Quienes “inventaron” el maíz tendrían que pagar por el uso del mismo! significaría el fin del campesino mexicano y de la cultura del maíz. La dimensión de la crisis sería similar a la que sucede en la India, en donde se introdujo el algodón Bt en 2002 y ahora los campesinos se suicidan por el alto precio de las semillas y el fracaso de sus cosechas.
Las autoridades tienen el compromiso de determinar quien es el responsable de esta contaminación: si se esta distribuyendo semilla sin etiquetar; si se esta sembrando sin contar con la normatividad y sin cumplir con ella; si se esta contaminando a propósito y a sabiendas que no hay posibilidades de revertir este procedimiento y pensando que con ello se obligaría a adoptar la tecnología en México.
Si las empresas dueñas de estas semillas están distribuyendo semillas transgénicas sin etiquetado están cometiendo un acto ilegal que debe sancionarse, las autoridades deben fincar responsabilizar y actuar. La omisión es complicidad.
La ilegalidad que se esta fraguando atenta contra un patrimonio básico de México que puede poner en peligro la alimentación de los mexicanos. El problema es de gran relevancia no solo para el país sino para el mundo entero, dada la importancia que hoy tiene este cultivo, por ellos señalamos que si el gobierno no puede actuar será necesario acudir a instancias internacionales a que se dirima esta situación.
A pesar de que la siembra de maíz transgénico en México es ilegal y que se cuenta con amplia documentación de casos de contaminación en maíz, es evidente la incapacidad del gobierno mexicano para hacer frente a la liberación de transgénicos en nuestro país.
El gobierno mexicano está obligado a desarrollar un Régimen de Protección Especial del Maíz, como lo establece la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, pero la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca presentó un anteproyecto de Régimen que ha sido ampliamente cuestionado por la comunidad científica y la sociedad al no proteger en nada al maíz. La demanda central es que este Régimen debe contemplar como medida principal la prohibición total a la siembra de maíz transgénico en México.
Ya se dio el primer paso, al reconocer que se infringe la Ley; sin embargo no es suficiente, es necesario deslindar responsabilidad y poner un alto a esta situación que pone en peligro el principal alimento de los mexicanos.
Hoy el Gobierno debe decidir entre la protección de nuestra riqueza natural, base de nuestra alimentación o abrirle la puerta –trasera- a las trasnacionales para que nos llenen de una tecnología que ha fracasado en el mundo.
Los hechos
El 19 septiembre pasado el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) en el boletín de prensa No. 183/08, anuncio la detección de la siembra de maíz genéticamente modificado en 70 hectáreas de cuatro predios del Distrito de Desarrollo Rural (DDR) Valle de Cuauhtémoc en Chihuahua.
A lo largo del año dos organizaciones campesinas: El Barzón y el Frente Democrático de Chihuahua con apoyo de Greenpeace habían realizado un monitoreo y habían detectado la presencia de transgénicos en Chihuahua.
Mientras que SENASICA reporta una superficie de 70 has, las organizaciones señalan que son más de 25,000 has que corresponde al 25% de la producción del Estado.
De acuerdo con análisis de laboratorio realizados en semillas híbridas de maíz, se encontró la presencia de las variedades de maíz transgénico NK603, MON810 y MON863; todas propiedad de la transnacional Monsanto. Las variedades MON810 y MON863, fueron prohibidas recientemente por los gobiernos de Francia, Austria y Rumania, debido a que provocaron impactos negativos al medio ambiente: mortandad de insectos benéficos como lombrices de tierra, arañas y mariposas monarca, y la imposible coexistencia de cultivos transgénicos con cultivos orgánicos y convencionales; además de generar gran incertidumbre sobre los efectos en la salud humana. Las recientes prohibiciones se suman a las ya realizadas por los gobiernos de Hungría, Polonia, Italia y Grecia, Australia y Sudáfrica.
Las semillas híbridas de maíz que se usaron en este estudio corresponden a la variedad 7525, que distribuye la empresa Producers Hybrids en el Valle de Cuauhtémoc, por lo que es incierto el radio de contaminación real en la zona, ya que las muestras fueron recolectadas antes del periodo de polinización de los cultivos. Se está distribuyendo semilla transgénica sin el etiquetado que obliga la Ley de Bioseguridad en su Artículo 101. Las semillas ingresan en territorio nacional sin ningún control de la Secretaría de Agricultura, responsable de la inspección y monitoreo de las semillas que se usan para la siembra de maíz.
El Valle de Cuauhtémoc, en Chihuahua es una de las regiones más importantes para el cultivo de maíz amarillo de esa entidad. El maíz amarillo producido en Chihuahua se distribuye a otras entidades del país, entre ellas el estado de México, Jalisco y la región Lagunera (que abarca parte de Durango y Coahuila), para alimento del ganado lechero. El grano se vende a empresas como Lala, Almex de Jalisco, Diconsa y otras del estado de México.
En noviembre inició la cosecha de maíz, Chihuahua corre un grave riesgo de que sus variedades nativas de maíz ya estén contaminadas con maíz transgénico y el problema puede escalar a nivel nacional, debido a la distribución de la cosecha por todo el país.
En Chihuahua están identificadas 23 razas y 175 variedades de maíces nativos que demuestran la riqueza genética del estado.
El caso de Chihuahua plantea el grave riesgo de contaminación en una zona abierta, en contacto con otras regiones de cultivo, por lo que se puede expandir y salir de control rápidamente. Es urgente actuar. La contaminación genética del maíz en México significa la contaminación del centro de origen y diversidad genética del grano.
Las declaraciones
SENASICA ha dicho que “se actuará jurídicamente en contra de quienes resulten responsables. El cultivo de maíz genéticamente modificado no está permitido actualmente por la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, por lo que se procedió a realizar el aseguramiento precautorio de la siembra para evitar el aprovechamiento comercial del producto.”
El delegado de la Semarnat en el Estado, Ignacio Legarreta Castillo declaró que “Sembrar maíz transgénico puede ser castigado con cárcel que va de los dos a los diez años, además de la multa de 15 mil a 150 mil pesos, según lo establece el artículo 420 del Código Penal Federal, y de acuerdo con el artículo 120 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados. Sembrar productos genéticamente modificados no autorizados ocasiona multas que van de los 20 mil pesos a los 750 mil. Añadió que en Chihuahua se ha detectado el primer caso a nivel nacional de siembra de maíz transgénico, lo cual investiga ya el Ministerio Público Federal (MPF), luego de los estudios de laboratorio del Senasica, y será el MPF quien determine de quién es la responsabilidad, si del productor, el vendedor de semilla o de aduanas al momento de la importación”.
Este funcionario dijo “que está científicamente comprobado que el maíz genéticamente modificado pone en riesgo a las especies locales de maíz. No se puede introducir un producto genéticamente modificado sin antes realizar estudios que determinen que no habría daños a la salud, y al medio ambiente, sabemos que el maíz transgénico afecta la biodiversidad, y aún no sabemos si afecta o no a la salud porque México no ha realizado estudios y por ello no se puede permitir que se siembre todavía”.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) han hecho pocas declaraciones al respecto. El Coordinador de Asuntos Internacionales, Víctor Manuel Villalobos Arámbula, aseguró que se ha trabajado en los mecanismos complementarios para garantizar la preservación de las razas del grano, y descartó que haya una “contaminación” de maíz criollo con organismos genéticamente modificados en Chihuahua. “No lo llamaría contaminación. Se ha abusado del término negativo, y no es el caso.”
Insistió en que la investigación e inicio de las siembras experimentales de esa semilla transgénica debe comenzar luego de que se publique el régimen especial de maíz, como establece la Ley de Bioseguridad.
El gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas, se comprometió el 16 de octubre a acabar con contaminación transgénica. En reunión con integrantes de las organizaciones El Barzón y Greenpeace explicó que ya le había solicitado al titular de la Sagarpa, tomar medidas inmediatas para contener la contaminación transgénica del maíz en el estado y que el titular de la Sagarpa le aseguró que la zona contaminada estaba perfectamente “identificada y confinada”.
El gobernador se comprometió a tomar las siguientes medidas:
Las organizaciones le pidieron al gobernador Baeza que lleve el tema a la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), a realizarse en Nuevo León dentro de dos semanas, pues el maíz es un asunto de seguridad nacional.
La Secretaría de Desarrollo Rural del Estado definirá la estrategia para mantener el maíz transgénico que ya fue cultivado en la entidad aislado del resto para evitar que exista contaminación. Esta labor debe ser coordinada por la Sagarpa, debido a que se trata de una competencia federal por lo que el compromiso del Estado es vigilar que se cumpla la Ley con relación a la utilización de maíz trangénico en los campos de la entidad, y en los casos de detectar que se ha violentado la norma, solicitar que la autoridad competente, en este caso la Secretaría de Agricultura y Ganadería, tome medidas para evitarlo.
El titular de la dependencia, Reyes Ramón Cadena, expresó que se buscará desarrollar una estrategia junto con la dependencia federal para supervisar que el maíz de las hectáreas que ya han sido sembradas no se mezcle con otros tipos de semilla para evitar que se contaminen, para lo que se deberán utilizar tolvas, mientras que se mantendrán vigilados los campos. Este es un asunto que debe atender la Sagarpa.
El Consejo Estatal Agropecuario de Chihuahua señaló que el descubrimiento de maíz genéticamente modificado en el Valle de Cuauhtemoc dejó al descubierto no sólo la controversia que existe sobre los efectos de la producción de este tipo de grano, sino la falta de control, conocimiento e interés de las autoridades en el campo mexicano.
Monsanto a través de David Carpintero, director de relaciones, se deslindó de la venta ilegal de maíz transgénico y aseguró que no importó ni vendió a los agricultores del país semilla de maíz genéticamente modificada. “Nos oponemos a la siembra ilegal de dicho tipo de semillas; es lamentable que algunos agricultores de Chihuahua hayan actuado al margen de la ley de bioseguridad.
A pesar de que ignoro el tipo de semilla que sembraron; dijo que lo cierto es que no es una variedad que responda a las características requeridas para México, ya que deben considerarse climas, tipos de suelo y plagas que se quieran combatir, en México no tendrán los rendimientos ni los resultados favorables debido a que no son aptas para el tipo de suelo y clima locales, dijo en breve entrevista. Revela que hay inquietud de los productores para conocer los resultados con el uso de dichas semillas.
AgroBio, organismo que agrupa a las principales empresas desarrolladoras de biotecnología agrícola, reprobó la siembra de dicho tipo de semillas sin los permisos correspondientes y pidió a la autoridad investigue el asunto bajo el contexto de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados. Sostuvo que la liberación, importación o comercialización de este tipo de tecnologías requiere permisos específicos de las autoridades competentes.
La Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País señaló que esta es la estrategia que corporaciones como Monsanto han aplicado en Brasil, consistente en contaminar los cultivos con transgénicos para lograr que se autoricen sus variedades y comenzar a cobrar regalías a aquellos agricultores que se les contaminen sus campos, a pesar de que no tengan conocimiento de ello. Las consecuencias para los pequeños productores de maíz mexicanos (90% del total) serían irreversibles, al legalizarse la siembra y una vez contaminados los campos, las empresas obligarían a los productores a pagarles por el uso de sus semillas, las demandas de estas empresas por el supuesto uso de “sus” semillas se multiplicarían a lo largo y ancho del país.
El gobierno mexicano está obligado a desarrollar un Régimen de Protección Especial del Maíz, como lo establece la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, para la proteger al centro de origen de este grano. Sin embrago, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca presentó un anteproyecto de Régimen que ha sido ampliamente cuestionado por la comunidad científica y la sociedad al no proteger en nada al maíz. La demanda central es que este Régimen debe contemplar como medida principal la prohibición total a la siembra de maíz transgénico en México.
Ya se dio el primer paso, al reconocer que se infringe la Ley; sin embargo no es suficiente, es necesario deslindar responsabilidad y poner un alto a esta situación que pone en peligro el principal alimento de los mexicanos.
El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) que agrupa a las principales empresas agroalimnetarias, la Confederación Nacional Campesina (CNC), la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM) filial de la CNC, ante el hallazgo de siembras irregulares de semillas genéticamente mejoradas, indicaron que no permitirán que se criminalice a los productores agrícolas, aunque reprobaron la realización de cultivos sin los permisos correspondientes. Los hechos ocurridos reflejan que existen agricultores impacientes en hacer uso de la biotecnología en México.
Sólo completando el marco jurídico, con la aprobación del RPEM, podrá darse certidumbre para el acceso a nuevas tecnologías en el campo mexicano. Mientras no se apruebe el RPEM, se pone en riesgo los ciclos agrícolas del primer semestre de 2009”, confirmaron los representantes del CNA y AgroBIO México. “Es necesario iniciar cuanto antes la etapa experimental de maíz transgénico, para evaluar los beneficios y limitaciones de los cultivos genéticamente mejorados en el campo mexicano”.
Carlos Salazar destacó que el gobierno ignora cuáles son las cualidades del maíz nativo mexicano y por ello les está costando tanto implementar medidas para fomentarlos. Las organizaciones apuntaron que se harán las denuncias respectivas ante la Secretaría de la Función Pública de los funcionarios que incumplan con sus responsabilidades.
Investigadores y empresarios durante la ceremonia de entrega de los premios AgroBio México 2008, urgieron al gobierno federal asumir una posición clara sobre la regulación de la biotecnología. Jaime Martuscelli Quintana, director de la Coordinación de Investigación y Desarrollo de la UNAM, enfatizó que el peor enemigo de la investigación es la incertidumbre, por lo que “urge que el gobierno de la República establezca una política de Estado, tanto para las actividades científico-tecnológicas, y que defina con transparencia la posición nacional con respecto a la regulación biotecnológica”. Destacó que “lo peor que puede hacer una sociedad en su conjunto es meter bajo la alfombra asuntos delicados que requieren necesariamente ser ventilados públicamente”, y dijo que la biotecnología aplicada al campo puede tener impacto en muchísimos cultivos, y como ejemplo mencionó que el Centro de Biotecnología de Brasil desarrolló la patente de frijol transgénico, porque es una política de los organismos públicos apostar por patentes públicas e investigación aplicada a los problemas del campo.
Las demandas.
El Barzón, el Frente Democrático de Chihuahua y Greenpeace demandaron a las autoridades aplicar medidas de control para que esta contaminación no salga de la entidad y se convierta en un desastre nacional.
No criminalizar a los agricultores pues los verdaderos responsables son los importadores de semillas, las autoridades federales y las corporaciones como Monsanto, propietaria de las variedades de semillas de maíz transgénico que está contaminando los campos de toda la entidad.
Demandan a las autoridades federales y estatales castigo a los responsables del ingreso ilegal de semillas transgénicas a México.
Respeto al derecho a la información de los productores agrícolas.
Se declare la sierra Tarahumara zona libre de granos genéticamente modificados, por ser una región de reserva de semillas nativas.
Impedir que las cosechas salgan de Chihuahua.
Al gobierno del estado que declaren el agro de la entidad en emergencia, por la contaminación del maíz con organismos genéticamente modificadas (OGM), y se proceda a moler la cosecha de maíz amarillo.
En general exigen a Sagarpa:
Raúl Hernández Garciadiego, Consejero latinoamericano de Slow Food propuso que se imponga una sanción multimillonaria a las empresas productoras de OGM en caso de contaminar el patrimonio genético de los pueblos mesoamericanos, como el caso de dicha semilla.
Por su parte David Carpintero dijo que Monsanto demandará al titular de Sagarpa, que informe detalladamente cuál es la superficie sembrada de maíz transgénico y resuelva, como lo marca la ley, dicha situación, de lo contrario que renuncie.
También dijo que mientras no exista un marco regulatorio, la empresa no puede invertir más. En los trabajos de BioMonterrey 2008 señalaron que México debería publicar ya el Régimen Especial de Protección al Maíz para subirse al tren mundial de la biotecnología. Así podrá beneficiarse con más productividad y reduciendo riesgos; si no lo hace, seguirá aumentando su dependencia del exterior.
Robert T. Fraley, director tecnológico de Monsanto, aseguró que en cuanto el marco regulatorio sea aprobado, la empresa buscará aumentar su presencia en el país, y ello redundará en ganancias para todos: para Monsanto, para los agricultores mexicanos y también para el gobierno federal.
Jesús Eduardo Pérez Pico, director de Desarrollo de Tecnologías y Asuntos Regulatorios para Latinoamérica Norte, dijo que Monsanto quiere proponer al país semillas de última generación, de modo que en cuanto lo permitan las leyes, los agricultores mexicanos podrán usar de inmediato variedades más capaces que las sembradas en 1996, cuando empezó la revolución agrobiotecnológica.
El hallazgo de la siembra irregular de maíz transgénico genera presión para aprobar el Régimen Especial de Protección al Maíz, afirmó el presidente de Agrobío, Fabrice Salmanca. Esto está detenido porque hay un tortuguismo gubernamental".
"No es raro que algunos productores agrícolas, ante la impaciencia de no ver la posibilidad de acceder a esta tecnología hagan estas siembras irregulares y no sería raro que las encontremos en otras partes del país". "En la medida en que sigamos retrasándonos podemos encontrarnos con más siembras ilegales", anticipó Salamanca.
Información tomada de las siguientes notas periodísticas:
