Necesita actualizar su componente: Adobe Flash Player

Haga clic aquí para ver las nocticias
sin actualizar su Adobe Flash Player




Noticias Importantes:

Actividades Realizadas:


       Ver video


Carta Pública
Ante el embate en los medios de comunicación por parte de Monsanto y los grupos de interés para doblegar al gobierno, confundirnos con verdades a medias e introducir el maíz transgénico a...

¿Transgénicos?... ¡No, gracias!

María Fernanda Cobo Ocejo

No querían que nos enteráramos, pero nos enteramos: El Gobierno de México y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) organizaron una conferencia en Guadalajara del 1º al 4 de marzo para promover las biotecnologías como solución al hambre y a los retos del cambio climático.

En México fuimos alertados por organizaciones internacionales fraternas de que esta conferencia en realidad pretendía impulsar a los transgénicos en los llamados “países en desarrollo”, nos trataban de confundir diciendo que se analizarían “todas” las herramientas biotecnológicas para acabar el hambre del mundo. Acá nos enteramos que se haría en un hotel de lujo a puerta cerrada, que la participación sería sólo con invitación y que no se permitirían voces en contra. ¿Cómo alzar la voz y denunciar que el propósito era avalar las decisiones tomadas por el gobierno mexicano sobre la siembra de maíz transgénico?

Contactamos a las asociaciones e instituciones hermanas de Jalisco con quienes podríamos lanzar una voz fuerte para que no quedara la menor duda de que en México nos oponemos a los transgénicos desde todos los ámbitos y, lo más importante, para aclarar que la agricultura campesina sí ofrece soluciones viables y sustentables a los problemas que enfrentamos. El resultado fue el foro alternativo ¿Transgénicos? ¡No, gracias! y el festival ¡Agricultura campesina, sí por favor!

Realizamos mesas redondas, proyección de documentales, mítines relámpago, elotiza, tianguis de productores, exposición de fotos, talleres, cuentacuentos y un paseo en bicicleta. Fue una semana de gran actividad en Guadalajara en la que buscamos que todos se enteraran de lo que realmente estaba sucediendo en la conferencia de la FAO. Estamos seguros de que si todos supiéramos los intereses que hay detrás de los transgénicos, nos volcaríamos a defender nuestros maíces, nuestras tortillas, nuestros totopos y nuestros pozoles, y no habría corporación lo suficientemente poderosa como para callar las voces de tantos y tantos mexicanos. Por eso no quieren que sepamos.

En las mesas redondas se dio voz a académicos y miembros de la la sociedad civil organizada de otras naciones y de México, y a productores de Jalisco, Tlaxcala y Chihuahua. Los participantes concluyeron que los transgénicos no son la solución al hambre. Explicaron que los transgénicos son parte del modelo de agricultura industrial que es insostenible en términos ecológicos y que genera dependencia y empobrecimiento de los agricultores y mala alimentación de los consumidores, mientras enriquece a unas cuantas empresas transnacionales.

Los productores expresaron un rotundo rechazo a los transgénicos y coincidieron en que la autorización a la siembra de maíz transgénico es un atentado a la cultura del maíz. Afirmaron que la única alternativa viable para solucionar el reto del hambre y el cambio climático es la agricultura campesina, y que el uso de transgénicos no es una opción, sobre todo cuando su introducción ha provocado problemas graves, como en el caso de Sudáfrica.

Nos presentamos en la sede de la conferencia de la FAO a entregar un documento demandando apoyo a la agricultura campesina para que siga reproduciendo y custodiando la agrobiodiversidad de todo el mundo, y a convidar elotes como símbolo del regalo que México ha hecho al mundo durante siglos. “¿Lo quieres con chile y limón, o con transgénicos?” preguntábamos, repartiendo elotes con la esperanza de que con cada grano compartiéramos también la indignación y la preocupación. Los guardias nos impidieron la entrada pero insistimos hasta que –finalmente- funcionarios de FAO recibieron nuestro documento.

Fue una semana intensa, en la que vimos cómo el trabajo de la sociedad organizada rindió frutos. Logramos un importante cambio en la postura de la FAO: inició diciendo que la biotecnología era la solución al hambre en el mundo pero en su declaratoria final señaló: “cada país debe tener una visión nacional, clara del papel de las biotecnologías y examinar las opciones y oportunidades en el contexto de las estrategias y los objetivos nacionales en materia de medio ambiente y de desarrollo económico, social y rural...esta visión debe construirse en un proceso que involucre a todas las partes interesadas”.

Por eso debemos seguir demandando al gobierno mexicano que nos escuche, porque nosotros los mexicanos sí sabemos… y por eso no queremos comer maíz transgénico.

fundacion semillas de vida a.c.