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Defensa del maíz en México inicia una nueva etapa Con la autorización para sembrar maíz transgénico en 22 campos en Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Chihuahua, la defensa del maíz entra en una nueva etapa. Esta expedición de permisos viola la Ley, torciendo los procedimientos y usando autoritariamente el poder concedido al Ejecutivo con el fin único de complacer a los grandes capitales de las corporaciones transnacionales. No se explica de otra forma que quienes están encargados de salvaguardar los derechos de los mexicanos, el medio ambiente y la seguridad alimentaria mexicana y global autoricen la siembra de transgénicos obsoletos, cuyos efectos en la salud de las personas y los ecosistemas aún no se comprenden del todo y que podrían ser irreversibles, dada la capacidad de estos organismos genéticamente modificados de polinizar y contaminar a las variedades no transgénicas. 1 El maíz podría perder la calidad de alimento si se contamina con los maíces genéticamente modificados para producir fármacos y substancias de uso industrial, que no son comestibles y que ya se producen en Estados Unidos. Con la introgresión de maíz transgénico en las variedades de maíz mexicano se pone en riesgo el centro de origen y de diversidad de este grano fundamental para la alimentación en el mundo, lo que constituye una agresión sin precedentes para los mexicanos que no existimos sin el maíz, para los latinoamericanos que nos alimentamos de maíz y para la Humanidad. La inutilidad de estos maíces transgénicos ya se ha demostrado para la agricultura mexicana: no aumentan los rendimientos (que dependen de factores productivos diversos), no sirven para las plagas de México, ni aportan beneficios para la mayor parte de los agricultores de maíz mexicanos Con esta tecnología, imposible de controlar y protegida por derechos de propiedad intelectual, se pone en riesgo la propiedad comunitaria de las semillas. Bajo el actual marco legal de mercado y políticas públicas, la agricultura podría ser controlada por unas cuantas corporaciones, notoriamente Monsanto que posee el 90 por ciento de los desarrollos y patentes de ingeniería genética. El gobierno mexicano debe evitar el poder monopólico sobre el maíz que está concediendo a unas cuantas empresas agroindustriales. El control monopólico corporativo está plenamente identificado como la causa principal de la actual crisis alimentaria global que daña a las personas, las comunidades y el medio ambiente. 2 Hoy más que nunca tenemos que fortalecer nuestras redes sociales para proteger a nuestras familias, comunidades y al país completo ante la renuncia del gobierno mexicano de cumplir con su obligación de protegernos. Si al gobierno mexicano no le importa el destino de los pueblos indígenas, de las comunidades rurales y la calidad de los alimentos que llegan a nuestra mesa, a nosotros sí nos importa. No nos cruzaremos de brazos, ni nos retiraremos a llorar. Hasta el último aliento haremos lo que sea necesario hacer para garantizar la vida de los maíces mexicanos, que es la de nuestros pueblos. Frente a la corrupción, el abuso, la negligencia, la ignorancia y la ineptitud de la clase gobernante, llamamos al ejercicio de nuestros derechos, libertades y creatividad para defender al maíz y todo lo que sustenta: nuestra historia, nuestra raza, nuestra fiesta, nuestra autonomía, nuestras culturas. Llamamos a todos a ofrendar el esfuerzo, el amor, el conocimiento, el cuidado que requiere la protección de un patrimonio vivo del que depende la alimentación en el planeta. Tomemos en nuestras manos nuestra alimentación, construyamos hombro con hombro nuestras esperanzas Llamamos a todos a colaborar desde sus cocinas, escuelas, mercados y campos de siembra para cuidar a nuestros maíces. Frente a la crisis financiera, ambiental, energética y de valores que conmociona al mundo, ésta es la hora de los ciudadanos. |